Un movimiento emergente | Ibon

Me he decido a escribir unas impresiones, así en la inmediatez, para que no pase el tiempo y se esfumen esos acontecimientos cercanos como olores que vienen poblando estas jornadas de ¿qué puede un cuerpo?

El cuerpo me duele por partes, ayer bailaba con Fréderic y con todos, levantando los brazos, bebiendo, mirando, soltando la vergüenza, en un momento intentando pensar menos, estar ahí.

Vengo pensando durante estas jornadas en lo que se está movilizando a través de las prácticas, laboratorios, conferencias y performances de este encuentro intenso y gratificante; y al decir pensar intentaré dar cuenta de lo que mis manos, mis ojos, mi piel, el bombeo de mi sangre me cuentan, escapándose de lo que querría capturar inmediatamente en un compás o frecuencia más racional. Parece en estas circunstancias, digo, en cuanto Cristián Duarte se mueve, o en el laboratorio de Paz, o en aquella martillada por los suelos de la casa encendida y, no solo en estas circunstancias tan expuestas, también en como nos miramos (entre públicos, entre creadores que son público, entre públicos que se convierten en intérpretes) en este contagio de gestos y miradas que nos pueblan como desconocidos que hacemos comunidad en estos días, digo, parece abrirse aquí un atisbo de comunicabilidad que se escabulle ligeramente de los códigos en que nos establecemos, más aún, en lugares de por sí establecidos.

Algo se escapa, el aire vibra con una incertidumbre que por lo pronto tengo que admitir, reconozco desde una cierta incomodidad, al exponer el cuerpo este se hace común y ahí nos asaltan dudas pero ¿no es eso lo que estamos buscando, un ser que se hace común en su manera de indeterminarse, de des-asegurarse? una comunidad de extraños: ¿lo que nos hace comunidad no será esta diferencia, este no saber bien como y por donde del cada uno, pero en una certeza de estar habitando(nos)?

Este cuerpo que puede, ¿que puede? puede ser un cuerpo (por fin) y dejar de ser por unos momentos aquel cuerpo que era. Comunica y ¿qué comunica? comunica su propia comunicabilidad, un estar ahí, un aparecer entre otros cuerpos como cuerpo. El cuerpo dejándose estar, desarraigar pero con otros, es algo cercano a permitimos esta conjetura simple de borrado de códigos que abre la propuesta ¿que puede un cuerpo? dirigiéndonos a una posibilidad de comienzo, no un comienzo cronológico sino a lo que inevitablemente está empezando en cada momento.

Lo que comienza sugiere ese espacio dilatado del ahora que permite ser sin más cuerpo siendo, ser cualquier cosa, ser cualquiera, ser cualquiera de nosotras. Un movimiento emergente.

 

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